El Concilio de Sabios

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Menorca, Septiembre 2003 IV

Último capítulo aunque en teoría no lo era. Ya no hay más y este está incompleto. Pero bueno, aquí lo dejo

Lunes, 8 Septiembre 2003

Hola!

Qué tal todo? Supongo que igual que ayer pero menos que mañana…

Aquí hoy ha sido otro día largo, muy largo. Aunque no por eso ha dejado de ser divertido…al contrario. Como hito histórico decirte que creo que hoy ha sido el día en que he comido más tarde de toda mi vida, desde que hago tres comidas, claro, no cuento cuando era un bebé y comía 200 veces al día, 197 exactamente, creo recordar.

Hoy nos hemos levantado a una hora prudencial. Había que ir a ver el ”jaleo”. Así que nos hemos levantado, nos hemos acicalado y hacia Maó. A por el JALEO!!!!!!!!!!!

Parece que hace Sol pero en esta isla el tiempo cambia muy deprisa y conforme ha ido avanzando el día se ha ido nublando más y más. Hemos hecho la misma ruta que ayer sólo que sin pomada. Bueno, la llevábamos en la sangre y Jaime en la cabeza. Una buena resaca…no estaba para jaleos pero hoy es lo que tocaba. Yo ya tenía ganas.

Hemos llegado a la plaza y el “jaleo” ya estaba empezado. Hemos llegado tarde. Se nos pegan en exceso las sábanas. Nos hemos colocado en un sitio razonable y hemos esperado pacientemente la segunda vuelta que tenían que dar los caballos. Mientras esperábamos Joan y yo hemos decidido probar el granizado de pomada. Buen invento la gaseosa. Después ha caído otro granizado. Jaime oía la palabra pomada y le daban arcadas y Javi comenzaba descubrir que también tenía alergia al pelo de caballo…

Después de un rato de espera han llegado los caballos. Qué grandes!!! Pasaban muy cerca y eran muy grandes. Espectacular esto del jaleo. En cuanto ha aparecido el primer caballo la banda municipal (creo que no era de Maó, consulten a Joan para más información) ha empezado a tocar. Una musiquilla típica de las fiestas. A mí me ha recordado a la de las fiestas de Mayo de mi pueblo pero menos andaluza y más “mediterránea”. Me ha gustado mucho. No he parado de dar saltos y palmas al son que marcaba la banda. A una pobre chica de la banda…hoy no ha sido su mejor día. Es sí, recordará las “festes de Gràcia 2003” toda la vida. Primero un caballo ligeramente descontrolado le ha dado una coz en la espalda. No sé si un “puñetazo” de un caballo se considera coz también. Pabernos matao. Con lo grande que son los caballos y el miedo que deben pasar jaleados por toda esa plaza llena de gente le debe haber hecho mucho daño. Pero ahí no acaba todo. En la siguiente vuelta, no sé si el mismo caballo (creo que sí) se ha vuelto a descontrolar y adivina a quien le ha roto el saxo. Efectivamente, a la misma pobre chica. Lo ha pasado mal. La gente le ha aplaudido para darle ánimos pero joer, debe haber sido muy duro…

Después de las x vueltas, cuando x → ∞, porque han sido muchas vueltas, quizás demasiadas, hemos cantado cual mahoneses cualesquiera el “Es Mahón”. Genial. Toda la plaza cantándolo.

Es Mahón
una ciudad hermosa y galante
tiene comodidades de una ciudad grande
hay comercios de gran importancia
juzgado de primera instancia
y una hermosa electricidad.

Mahón tiene muchachas bonitas,
hay boticas, hay cafés,
hay teatros y buenos paseos,
y un puerto de mar al pie.

De repente me han dado ganas de ir a los sanfermines. A San Fermín pedimos por ser nuestro patrón… si esto ya pone la piel de gallina eso debe ser… A continuación más canciones populares y más canciones populares que todo el mundo sabía pero yo no. Igualmente saltaba, bailaba y daba palmas…bufff!!! He disfrutado un montonazo. Si no el mejor, uno de los mejores del viaje hasta ahora. Genial. Después de todas las canciones populares y de la samba do Rio de Janeiro la banda se ha retirado y nuestra mirada se ha dirigido hacia el fondo de la plaza.

Joan ha comentado que los miembros del Ayuntamiento se disponían a lanzar un número indeterminado pero elevado de botas de vino a la gente de la plaza. Le he dicho de acercarnos un poco. Sin forzar, nos hemos quedad muy lejos de los balcones y estaba claro que ahí no caía una bota. Poco a poco, como el que no quiere la cosa, aprovechando los movimientos masivos de la gente según iban lanzando botas, hemos ganado posiciones. Esto es la guerra!!! Parecíamos somalíes recibiendo ayuda humanitaria. Y ahí estábamos, Joan y yo intentando luchar por una bota. Moviéndonos por la plaza sin demasiada convicción ni confianza en nosotros mismos. No íbamos a luchar a no ser que la bota fuera factible. Por si acaso, no nos quedamos demasiado rato en el mismo sitio. Hay que moverse hacia donde lanzan las botas a ver si cae la breva.

De repente, una bota se aproxima a mi situación. Ha de ser mía! Es mi única oportunidad. Salto a por ella. La agarro con todas mis fuerzas. Un hombre subido a hombros de otro la ha cogido por la cuerda pero yo tengo la bota. Es mía!!! Ggrrrrrrrrrr Pego un tirón. El hombre, con tal de no caerse de los hombros de su colega suelta la cuerda. Ueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee. Ya tengo bota!!! La agarro como si fuera mi tesssssssooooooooooooooooooooroooooooooooooo. No vaya a ser que llegue un listo y me la quite. Joan me mira. La envidia le corroe. Yo, espluguenc de toda la vida, tengo una bota de les festes de Gràcia y él, mahonés hasta el tuétano, se va a quedar sin una? Imposible. Es hora de ponerse serio. Todo lo aprendido jugando de pívot es hora de ponerlo en práctica. Lucha, entrega y, por supuesto, suerte. Joan ya tiene bota después de disputársela a una que creía que por el hecho de haberla agarrado por un extremo le pertenecía. Jóvenes ilusos… Joan Melià Seguí no se va de allí sin su bota.

Y ahí que aparecimos los dos a los ojos (rojos) de Javi y a los de Jaime (resacosos) con 2 botas que pasarán a la historia. Brindamos y bebemos vino para celebrarlo. Se lo damos a probar. Ya tenemos un trofeo, ahora para casa a comer que debe ser tarde…Dios! Las seis menos cuarto!! Venga va, tira pal coche!!! Y así, más felices que Bush invadiendo un país íbamos nosotros con nuestras botas de vino hacia el coche camino de Son Ganxo.

Una vez en Son Ganxo… sorpresa!!! Una paella que no se la salta un caballo para nosotros cuatro. Espectacular. Como ya he dicho, yo no había comido tan tarde en mi vida. Empezamos a comer a eso de las seis y media.
Acabamos de comer y ya prácticamente era hora de empezar a arreglarnos de cara a la fiesta de esta noche. Joan nos había dicho que hoy era más para arreglarse así que nos hemos puesto nuestras mejores galas después de hacer el perro durante un rato en la habitación. Yo he releído El Mundo Deportivo por enésima vez.

Una vez listos hemos partido hacia Maó con nuestra botella de pomada que anoche ni siquiera nos llevamos. Lo primero, mientras empieza la orquesta y el ambiente, es ir a ver Maó que tal está. Nos hemos dirigido hacia el puerto. Allí estaban preparados unos fuegos artificiales espectaculares. De esos que salen del mar. Geniales los fuegos…Muy bonitos. Una vez acabados los fuegos, se han apagado las luces del paseo marítimo para poder verlos mejor, nos hemos dirigido hacia la feria. No hay fiestas que se precien sin feria. Allí estaban las casetas y las atracciones típicas que se montan (la rana, autochoques y esas cosas…) De camino nos hemos trincado casi entera la botella. Y digo casi porque cuando quedaba medio litro aproximadamente Javi ha pedido la palabra:
- A que me lo bebo todo de una vez
- No hay huevos – he contestado convencido de que aunque pudiera no lo haría porque no debe ser bueno para la salud.

Glu-glu-glu-glu. Ala, medio litro de pomada muy cargada para dentro de una vez. Están locos estos romanos! Total, que hemos ido a una caseta a ver si comíamos un Frankfurt o algo que ya había hambre desde la paella. Javi se encontraba cada vez peor…lógicamente. En un momento dado se ha tirado al suelo en un paso de zebra en el que estaba más agustito que de pie. Imagen lamentable para la posteridad.

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